Mujer y exilio: esbozo biográfico de mujeres andaluzas en el destierro francés, en la Biblioteca de la Casa de la Memoria La Sauceda

El libro Mujer y exilio, en la Biblioteca de la Casa de la Memoria.

El libro Mujer y exilio, en la Biblioteca de la Casa de la Memoria.

Un libro consagrado al exilio de mujeres republicanas engrosa los fondos de la Biblioteca Javier Núñez Yáñez de la Casa de la Memoria La Sauceda. Se trata de Mujer y exilio, 1939, de Antonina Rodrigo. En esta obra, editada en 1999 por Compañía Literaria con prólogo de Manuel Vázquez Montalbán, se aborda la peripecia protagonizada por una treintena de intelectuales y activistas republicanas que se vieron obligadas a salir del país tras la derrota de la causa democrática a manos de la sublevación franquista. Entre estos esbozos biográficos destacan los relativos a mujeres andaluzas que se tuvieron que trasladar en primera instancia a Francia para alcanzar distintos destinos. Tomamos estas vidas obligadas al desarraigo para contribuir a ilustrar el proyecto Memoria y Exilio. En este libro, que está catalogado en la Biblioteca de la Casa de la Memoria con el número 513, se estudia la trayectoria de Ana Ruiz Hernández, de Sevilla, esposa de Antonio Machado Álvarez “Demófilo”; la filósofa María Zambrano, de Vélez-Málaga; la maestra Vicenta Lorca Romero, de Granada, madre de Federico García Lorca; la escritora y periodista María Enciso, de Almería; Manuela Díaz Cabezas “La Guerrillera”, de Villanueva de Córdoba; Carmen Prieto Escobar, de Fuengirola; Matilde Cantos Fernández, de Granada, exdirectora general de Prisiones; y la embajadora y escritora Isabel Oyarzábal, de Málaga.

En la introdución, la autora escribe: “Al terminar la contienda, miles de mujeres salieron al destierro, donde fueron las grandes perdedoras. Ellas, que tanto influyeron en el proceso de aceleración de nuestra cultura y logros sociales, tan enriquecidas cultural y humanamente, iban a ser privadas de una parte esencial de su personalidad tan difícilmente conseguida”.
Sobre la reclusión de las refugiadas en campos de concentración de Francia, la autora señala: “Las mujeres, incomunicadas con sus carceleros por el idioma, soportando la hostilidad de que eran objeto por gran parte de la población, a causa de la propaganda franquista, preferían permanecer en los campos y en los refugios antes que regresar a España”.
Con el tiempo, en el exilio, estas mujeres andaluzas difundieron los valores democráticos y la riqueza cultural que habían adquirido en la España de la República.

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